“Cuando algo o alguien es claro, se dice que es como un libro abierto, para mí un libro abierto, por oscuro que sea, es la claridad, la claridad de un mundo luminoso que se abre ante mí.” (Pág. 1)
Un libro abierto es el gran homenaje que hace
Hector Abad Faciolince a la lectura, en este, el autor expresa lo que ha sido
la lectura para él a lo largo de su vida con el fin de incentivar a jóvenes y
adultos a leer, simplemente por gusto y placer de hacerlo, no por obligación
como generalmente nos la hacen ver desde pequeños en el colegio: “La lectura
era, sobre todo, una inagotable fuente de felicidad, de serenidad, de plenitud.”
(Pág. 2)
Lo más interesante del texto es que el autor nos
muestra la lectura de una forma diferente, según su concepción esta “Es un acto
pecaminoso, clandestino y divertido como el sexo, y además tan intenso y
placentero como la vida misma. La lectura no puede ser una obligación; tiene
que ser una necesidad esencial.” (Pág. 2) ¿Quién lo diría? La lectura como algo
clandestino, como un acto de arriesgar
la vida, un acto de disfrute, apuesto a que no se nos había planteado de
esta forma y aun así la lectura es eso, es perderse en cada mundo, en cada
espacio entre una palabra y otra, es perder la respiración en un capitulo y
recuperarla en otro, en fin, leer es muy placentero, lo que no es placentero es
la manera en que se nos muestra, como si leer fuera una obligación,
convirtiéndola directamente en aburrida.
Pero la
lectura también es necesaria, esta parte de una capacidad innata del ser humano
que es la de contar historias y oírlas. Siempre nos encontramos en busca de
nuevas historias, porque estas nos entretienen, enseñan, aterrorizan, hacen
reír o nos hacen reflexionar acerca de nosotros mismos y han sido muy
importantes a lo largo de la historia de cada civilización o generación. “Todos
los seres humanos no hacemos otra cosa que contarnos cuentos, ya sea unos a
otros, o interiormente, para nosotros mismos. Planear y recordar es contarse el
cuento del futuro o el cuento del pasado.” (Pág. 4)
Diríamos
que hay muchas formas de contar historias que no necesariamente sean a través
de la lectura, por la misma razón, las historias las encontramos en todas
partes. Pero, aunque, no es la única si
es la más completa y refinada, pues a diferencia de la televisión, por
ejemplo, leer requiere un esfuerzo mucho
mayor, el de descifrar códigos ocultos detrás de cada página. Interpretar el
sentido de lo que un autor quiere transmitirnos es mucho más complicado que encender
la pantalla y perdernos en programas que no nos obligan a pensar, sino que nos
proporcionan toda la información sin ningún filtro evidente.
Este es el riesgo de atreverse a leer supongo, es
como tirarse al vacío con los ojos cerrados, no sabes que va a pasar un segundo
después o si lo que hay en el fondo va a ser bueno o malo, quien lee comprende
eso y permanece en esta aventura durante toda su vida como lector, porque
comprende la recompensa: “Si nos quedamos en lo más elemental sin hacer el
esfuerzo, a veces pesado, de ir más allá, no podremos probar aquello que podrá
incluso cambiar el sentido de nuestra existencia.” (Pág. 8)
Un libro es para toda la vida, a diferencia de lo
que la sociedad contemporánea nos quiera decir acerca de que la inmediatez
prima sobre los recuerdos, leer es una forma de resistir y de permanecer únicos
frente a un mundo masificado, leer es pensar, un libro tras otro es como volver
a nacer y ver el mundo con otros ojos, aseguro desde mi experiencia propia que
cada libro les dejara algo, no serán seres inmutables después de convertirse en
lectores es por esto que no todos se atreven a emprender este viaje. “Hay
libros inagotables, interminables, que leídos en distintos períodos de nuestra
vida, nos dicen siempre algo diferente sobre el mundo y sobre nosotros mismos.”
(Pág. 8)
Otro de los autores que ha impulsado la lectura es Benito Taibo, escritor mexicano y autor de Persona Normal, que en lo personal creo que es uno de los mejores homenajes a los libros y una fiel muestra del amor que podemos llegar a sentir como lectores a esta, pues es fuente infinita de sensaciones y aventuras.
Para finalizar dejo una de las frases del texto que más me gusto: "Cuanto más se ha vivido, con más hondura se lee,
cuanto más se lee, con más intensidad se vive." (Pág. 9)


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