“Fue su quietud la
que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los axolotl.
Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el
tiempo con una inmovilidad indiferente.” (Pág. 2)
Leer a Cortázar es complejo, pero es una de las experiencias
más satisfactorias de la lectura, leerlo es incierto, te mantiene atrapado su
escritura, pues tiene una forma
particular de encadenar los hechos y de mantener la tensión en escenas que
incluso son cotidianas y sencillas. Sin embargo, creo que lo mejor de Cortázar es su originalidad y talento de crear
paradojas y acertijos. En pocas páginas el autor logra generar infinidad de
dudas, dejando finales abiertos y más preguntas que al inicio del texto, o por
lo menos para mí ha sido así al leer este cuento.
El cuento “Axolotl” de Julio
Cortázar trata de la búsqueda de la identidad, la búsqueda de la espiritualidad
y el nexo entre el hombre y la naturaleza. El protagonista es un hombre que se
hace obsesionado de los Axolotl y empieza a mirarlos cada mañana y a veces de
la tarde también. Los entiende en un nivel espiritual y se siente culpable por
su estado de existencia. Ve la humanidad dentro de los axolotl, y cree que
quieren que los salve. Por fin, se convierte en un axolotl detrás del vidrio y
mira su propia cara viene al otro lado cada. Espera que su imagen escriba un
cuento que trata de todo sobre los axolotl. Este cuento presenta la búsqueda de
un hombre aislado para alcanzar una nueva y más profunda manera de pensar por
medio de su conexión con la naturaleza.
Pienso que solo él es capaz
de hacer relatos de esta magnitud, a través de infinidad de símbolos e imágenes
peculiares crea un mundo singular en la mente de cada lector, de ahí que la
obra de Cortázar sea tan controversial, pues deja muchos asuntos sin resolver,
abriendo así muchas puertas a quien lo lee, ya que permite que cada quien lo
interprete a su forma.
Es curiosa la manera en que
una obra puede convertirse y transformarse después de difundida, la misma gente
puede cambiar el sentido a partir del propio. Como si la escritura fuera un
ejercicio conjunto que se enriquece cada vez que alguien vuelve a leerlo, pues
lo impregna de momentos culturales y vivencias singulares.
Para
finalizar, quiero compartir un fragmento del cuento, este corresponde al final,
a mi parecer es la parte más divertida porque nos deja especulaciones acerca de
quien escribe entonces el cuento:
“Conociéndolo, siendo él mismo,
yo era un axolotl y estaba en mi mundo. El horror venía -lo supe en el mismo
momento- de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a él con
mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme
lúcidamente entre criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata vino
a rozarme la cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un axolotl junto a
mí que me miraba, y supe que también él sabía, sin comunicación posible pero
tan claramente. O yo estaba también en él, o todos nosotros pensábamos como un
hombre, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de nuestr
os ojos
que miraban la cara del hombre pegada al acuario.
Él volvió muchas veces, pero
viene menos ahora. Pasa semanas sin asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y
se fue bruscamente. Me pareció que no se interesaba tanto por nosotros, que
obedecía a una costumbre. Como lo único que hago es pensar, pude pensar mucho
en él. Se me ocurre que al principio continuamos comunicados, que él se sentía
más que nunca unido al misterio que lo obsesionaba. Pero los puentes están
cortados entre él y yo porque lo que era su obsesión es ahora un axolotl, ajeno
a su vida de hombre. Creo que al principio yo era capaz de volver en cierto
modo a él -ah, sólo en cierto modo-, y mantener alerta su deseo de conocernos
mejor. Ahora soy definitivamente un axolotl, y si pienso como un hombre es sólo
porque todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra rosa.
Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo en los primeros días,
cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él ya no vuelve, me
consuela pensar que acaso va a escribir sobre nosotros, creyendo imaginar un
cuento va a escribir todo esto sobre los axolotl.” (Pág. 3-4)

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